HAY MÁS PANDEMIAS QUE ESTÁN RONDANDO
- David Roca Basadre

- 21 ago 2020
- 6 min de lectura
Actualizado: 28 ago 2020
HAY MÁS PANDEMIAS QUE ESTÁN RONDANDO
Por David Roca Basadre

La peste en Europa, representada en cuadro de Pietr Brueghel, el viejo
Hay cosas que aún podemos tomar en cuenta para evitar que la tragedia por pandemia que vivimos no sea una tragedia peor. Si bien las plagas y pestes son parte de la historia del gran continente eurasiático, desde hace miles de años, aquello se daba allí de manera espaciada. Transcurrían cien y doscientos o más años, entre una y otra. Varias enfermedades que hoy atendemos con fármacos al alcance o prevenimos con vacunas, y son parte de la vida cotidiana, están instaladas luego de haber sido pestes como la que ahora vivimos. Algunas, en el mejor de los casos, han sido erradicadas. Se ha logrado vacunas para males como la rubeola o el sarampión, y frenos para la influenza, que en algún momento mataron a cientos de miles de personas.
En el continente nuestro, al que llamamos América, las pandemias eran inexistentes. Sabido es que, con la conquista europea, los soldados de aquel pequeño pero guerrero y decidido continente, trajeron todas las bacterias y virus posibles, para las que no estaban ni de lejos preparados los pobladores originarios de nuestras tierras.
Cuatro cosas, sobre todo, se encargaron del holocausto del 90% de la población americana en menos de un siglo, tras la llegada de los invasores: la guerra y las matanzas, la explotación económica y servil a nivel de crueldad extrema, la devastación de hábitats que hacían imposible mantener niveles mínimos de subsistencia (tanto por destrucción directa como por la introducción de especies de flora y fauna extrañas y devastadoras), y la propagación de enfermedades cuyos virus los europeos portaban cómodamente pero para los que los pueblos originarios no tenían resistencia alguna.
El historiador Alfred Crosby dice que el éxito de la colonización europea, en América y en Oceanía, se debió a la imposición de un poderoso ejército invasor compuesto por animales, plantas y virus, que se propagaron incluso a mayor velocidad que los mismos humanos recién llegados. Se trató de la destrucción de un mundo, por otro.
Como se puede ver, nada nuevo bajo el sol.

Humanos, animales, plantas y virus invadieron nuestro continente con la llegada de los europeos: resultado, el holocausto americano
Virus tras virus
Lo inédito es la serie continua de pandemias que se está dando en las últimas décadas desde finales del siglo XX, y con poca distancia desde las anteriores a inicios de ese siglo.
Desde la gripe española (1918), pasando por el VIH/Sida (1980), el SARS (o Síndrome Respiratorio Agudo Severo, 2002), la gripe porcina, (2009), el MERS (Síndrome respiratorio de Medio Oriente, 2012), el ébola (2014), el Covid-19 (2019), una seguidilla de pandemias ha asolado al mundo, y cada vez con mayor agresividad y capacidad de expansión y contagio.
La cantidad de fallecidos varían en función del espacio que ocupan y la cantidad de gente a la que llegan. El VIH, mundializado, ya tiene un promedio de 37 millones de víctimas, y si bien ha sido controlado en su desarrollo, aún no ha sido vencido y hay regiones, como África, en las que los prejuicios religiosos y otras supersticiones impiden que se le pueda enfrentar. Quien vea de reojo el problema africano en torno a este asunto, qué vea antes la actitud de los fundamentalistas evangélicos entre nosotros frente al covid-19, para que entienda lo que por allá ocurre.

El VIH ha matado a 37 millones de personas, y en África no ha sido controlado.
La llamada gripe española a inicios del siglo XX mató a alrededor de 50 millones de personas, el covid-19 está llegando ya al millón de víctimas. Una enfermedad de baja letalidad, pero rapidísima capacidad de propagación, nos tiene maniatados, y está produciendo muchos cambios en nuestras formas de vida.
Lo que todos estos virus tienen en común es su origen zoonótico. El salto de una especie a otra, en este caso de un animal no humano a humanos, que luego lo propagan entre los de su propia especie.
El tema es que, como ocurriera en esos saltos entre especies y la mutación consiguiente, hay varios otros virus – que algunos calculan en miles – esperando el momento adecuado para difundirse con similar o mayor contundencia.
Algunos virus y bacterias que rondan
Hay varios casos conocidos de enfermedades de origen zoonótico, contenidas en espacios geográfico delimitados. Describiremos algunas.
La llamada peste negra, que generalmente conocemos como peste bubónica, está por el momento limitada a zonas de Mongolia. Esta enfermedad se origina en una bacteria alojada en pequeños mamíferos, según explica la OMS. Y se transmite a seres humanos, con varios casos identificados. El contagio es también posible por contacto directo entre humanos mediante fluidos o la inhalación de materias emitidas de uno a otro. Se manifiesta con fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, debilidad, inflamación en los nodos linfáticos, dolor abdominal, sangrado en la piel y otros síntomas más.
La OMS explica que la propagación de la peste bubónica se encuentra bien contenida, y no representa riesgo. Pero se trata de una constatación actual. Desde que se encuentra ya instalada en cualquier punto del planeta, una plaga puede encontrar la manera menos pensada de dispararse.

Los roedores son principales portadores de la peste bubónica
Otro caso, esta vez de un virus de posible propagación es el bunyavirus, aún controlado en China. Según el Centro para el Control de Enfermedades de Taiwán el nuevo bunyavirus tiene una tasa de mortalidad de alrededor del 10 por ciento. Suele manifestarse por fiebre con sarpullidos. Aunque puede tener otras manifestaciones como hemorragias, hepatitis hemorrágica, encefalitis, ceguera, insuficiencia renal, problemas pulmonares según la variedad – se trata de una familia de virus – y donde se manifieste, pues se le encuentra en regiones de África, también.
Otro virus que puede dar una sorpresa es la llamada “viruela del mono”, que ya tiene varios casos en el Congo. Sumamente contagiosa, aparece con malestar general, fiebre, dolores de cabeza, garganta y espalda, escalofríos, fatiga, tos seca y erupciones.
Virus peruanos
El caso más notorio en el Perú es el de la rabia silvestre, a no confundir con la rabia urbana que está debidamente controlada. Se ha detectado casos de rabia silvestre en Puno y en Madre de Dios, que han afectado a ganado y a seres humanos. Lo más llamativo es que se ha detectado también brotes de rabia silvestre en Lima y otras ciudades de la costa. Estos brotes se iniciaron entre 2004 y 2006.
La rabia silvestre la transmite un tipo de murciélago hematófago, es decir que se alimenta de sangre. Esta variedad de murciélagos es minoritaria. Vale aclarar que la mayoría de especies de murciélagos se alimentan sobre todo de frutos y están entre los mejores propagadores de semilla, cumpliendo un rol ecológico esencial.

Cierta variedad minoritaria de murciélagos hematófagos son los transmisores de la rabia silvestre, que está ya alojada en ciudades como Lima
Hay varios tipos de murciélagos que parecen haber migrado a las ciudades, entre los cuales hay de la variedad de los hematófagos. Esta situación corresponde con lo ocurrido en, por ejemplo, Wuhan en China donde otra variedad de murciélago migró a zonas urbanas portando el coronavirus que hoy nos genera esta pandemia. La única explicación para que un animal migre, es porque su hábitat original ha sido agredido y debe buscar otro lugar dónde alojarse.
La aparición de enfermedades como el paludismo en regiones por encima de los 2 mil metros, es otro fenómeno a tomar en cuenta y que está relacionado directamente con el cambio climático, por adaptación del mosquito transmisor.
¿Qué ocurre, qué hacer?
Los animales portadores de virus o bacterias patógenas habitan regiones a las que el ser humano no había llegado antes, pero la necesidad de abastecer demandas de producción y consumo, llevan al humano a invadir hábitats de otros seres vivos que se ven así obligados a migrar. Consigo llevan algún virus.
El caso del VIH es paradigmático. Se calcula que desde que migró de algún simio a los humanos, y mutó hasta ser lo que es, estuvo contenido durante muchas décadas, desde inicios del siglo XX, hasta que de pronto se disparó por circunstancias que ya explica la política más que la ciencia. La globalización y los contactos diversos surgidos del comercio mundial, fueron los difusores del virus.

La destrucción de bosques está en el origen de la introducción de virus y bacterias nuevas en el mundo, que luego la globalización distribuye
La rápida urbanización, la pobreza y el hacinamiento en las ciudades, que se logró a costa de la destrucción de bosques, de tierras antes silvestres, y la presión de la globalización, explican tanto la aparición de los virus como su rápida propagación.

El hacinamiento en las ciudades es caldo de cultivo para la propagación de virus y bacterias patógenos. El centralismo, que concentra a millones en Lima, hace de la capital una víctima propicia
Ese es el quid de la cuestión. El modelo de desarrollo y sus vicios excesivos. Si los virus más conocidos se han propagado desde África y Asia, sobre todo, esto se debe a la acelerada concentración de población a costa de zonas boscosas de esos lugares. Es decir que, de continuarse devastando la Amazonía, con condiciones ecológicas similares a la selva congoleña, y en el mismo sentido que en la República Democrática del Congo, símbolo de devastación, si lo hubiere, varios virus pueden surgir de nuestro territorio.
Prevenir las indeseadas circunstancias de pestes nativas, pasa por cuidar el bosque y todas las zonas vírgenes, por evitar la depredación del territorio, y por contar desde ya con equipos de trabajo institucionalizados de prevención de pandemias. Equivale a moderar las actividades extractivas y a tratar de revertir la concentración de poblaciones.
La lucha contra las pandemias es sanitaria, cierto, pero también y sobre todo es de prevención permanente. Pero eso requiere decisiones políticas y económicas corajudas y de mucha lucidez. Nos preguntamos si hay, hoy, quien tenga esas capacidades.




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